Para qué sirve un contenido

Quiero empezar el primer artículo de este blog dedicado al marketing de contenidos explicando para qué sirve un contenido.

Muchas personas piensan que un contenido es un fragmento de texto, audio o vídeo cuya única finalidad es llamar la atención  para captar clientes.

Sin embargo, yo propongo un enfoque totalmente diferente. En mi opinión, un contenido de calidad debería tener dos objetivos que son complementarios entre sí: 

  1. Ayudar a quien lo consume.
  2. Conectar genuinamente con otras personas.

Todo lo demás, sin ánimo de prejuzgar, es simplemente autobombo. Pero esto no significa, en modo alguno, que en ese ayudar al prójimo y en esas conexiones fruto del algoritmo de Google o de cualquier red social, no pueda surgir una oportunidad de negocio o una transacción comercial.

De hecho, la consecuencia de este modo de proceder será probablemente el reconocimiento profesional y, en última instancia, el legítimo rédito económico.

Este es el orden lógico que sugiero a toda persona que quiera iniciarse en este camino de la creación de contenidos y, por supuesto, las dos reglas de oro que siempre me aplico a mi mismo.

Además, te recomiendo que evites buscar la viralidad en la expansión de tu mensaje. Más importante que llegar a muchas personas es llegar a las personas correctas, es decir, a aquellas con las que realmente quieres conectar a nivel personal o profesional.

Por ello, la segunda entrada la dedicaré precisamente a explicar cómo definir el perfil de persona al que quieres dirigirte y cómo conocer sus necesidades para ayudarla a lograr sus objetivos. 

En la jerga del marketing es lo que se conoce comúnmente como buyer persona, pero si quieres, para no tratar a los lectores exclusivamente como compradores, que es precisamente lo que quiero evitar, vamos a llamarlos simplemente personas.

¿Te parece?

Pues te espero en el siguiente artículo para seguir aprendiendo juntos sobre marketing de contenidos.